LEISHMANIASIS

La Leishmaniasis es un conjunto de enfermedades producidas por un complejo grupo de protozoos transmitidos por la picadura de una pequeña mosca del grupo de los flebótomos. El parásito fue observado por primera vez en el año 1885 por Cunningham y descripto con detalle por Wright en 1903. Los primeros casos de Leishmaniasis en la República Argentina fueron informados por Paterson en el año 1916, en Tucumán. Existe una gran variedad de Leishmaniasis distinguidas según las zonas del organismo que resultan comprometidas: las formas tegumentarias, que están localizadas en la piel y las mucosas, y las viscerales, donde la afección del organismo infectado es generalizada. En América Latina ambas formas coexisten, aunque predomina la segunda.

Lelshmaniasis tegumentarias (cutánea y mucocutánca): La Leishmaniasis tegumentaria americana ya era conocida por los pueblos preincásicos e incásicos y fue un verdadero flagelo para los conquistadores españoles, que la llamaban el "mal de los Andes". Laison y Shaw agruparon las leishmanias americanas en dos grandes complejos: Leishmania braziliensis y Leishmania mexicana. El complejo Leishmania. braziliensis forma nódulos y úlceras lentamente, da escasos amastigotes y no se propaga por metástasis, mientras que en Leishmania mexicana los histiocitomas se desarrollan rápidamente, se propagan por metástasis y tienen abundantes amastigotes. Cada uno de los complejos presenta varias especies que dan origen a manifestaciones clínicas diferentes, cuya gravedad reside en su carácter recidivante, difuso (Leishmaniasis cutáneas difusas), invasivo y mutíiante (Leishmaniasis mucocutánea). Leishmania mexicana se encuentra en Méjico (Yucatán) y en todo el norte de América Central. Esta Leishmaniasis es conocida como la úlcera de los chicleros ya que afectaba a los trabajadores del árbol del "chicle". La lesión mas frecuente se sitúa en la oreja; usualmente cura de manera espontánea y deja una cicatriz con destrucción del pabellón de la oreja. Leishmania amazonensis se extiende a América del Sur, siendo poco antropofílica. Produce una afección cutánea difusa y grave. El aspecto clínico es de una infiltración nodular generalizada cuya evolución con brotes extensivos puede ser mortal. Leishmania pifani descrita en Venezuela es una forma similar. Otras especies de este complejo producen la Leishmaniasis cutánea propiamente dicha cuyo período de incubación es de tres semanas a dos meses. En el sitio de la picadura aparece una mácula eritematosa (chancro leishmaniásico) generalmente localizada en zonas expuestas de la piel (brazos, cara, piernas, etc.). A la mácula sigue una pápula pruriginosa que crece lentamente y se ulcera. La úlcera, de forma redondeada y oval, tiene un rodete elevado y de color rojizo como borde y está cubierta por una costra oscura adherida al fondo por tejido fibroso. El fondo de la úlcera es rojizo, granuloso y sangra con facilidad. Cuando no se infecta secundariamente es indoloro, casi inodoro, y evoluciona espontáneamente después de un tiempo variable hacia la curación dejando inmunidad. El complejo braziliensis se extiende por las tres Américas. L. braziliensis, agente de la Espundia, es prevalente en áreas rurales afectando a los trabajadores que desmontan la selva o que construyen los nuevos caminos carreteros. Los signos clínicos pueden sobrevenir después de una corta incubación (20 días). La lesión inicial está constituida por una ulceración cutánea con los bordes levantados, poco dolorosa. Es posible encontrar lesiones múltiples en el cuerpo. Meses o años después pueden sobrevenir lesiones extensivas y mutilantes. Es característica la afección de los cartílagos de la nariz o de la oreja, de los labios y de la mucosa de la orofaringe, dando el aspecto de la nariz de tapir; o producir una perforación o destrucción total del septum nasal. La afección esofágica, la alteración de la nutrición, las sobreinfecciones y los brotes extensivos pueden ser mortales. Otra forma producida por el grupo braziliensis, es la Leishmaniasis cutaneomucosa. La lesión inicial es similar a la forma cutánea, pero al año y a veces hasta diez y treinta años después, el paciente comienza a sentir molestias en la mucosa nasal, en faringe o en el velo del paladar, se trata de lesiones metastásicas sumamente graves y mutilantes, ya que la ulceración va destruyendo progresivamente el tejido blando y cartilaginoso de las zonas antes mencionadas. La infección por gérmenes agregados puede sumarse y el proceso puede hacerse doloroso; hay compromiso de las funciones digestivas y respiratorias, pudiendo ocurrir la muerte por caquexia o bronconeumonía. Las lesiones de la Leishmaniasis mucocutánea se caracterizan por una reacción granulomatosa necrotizante con distintas células inflamatorias y escasos microorganismos. Estas lesiones son resistentes al tratamiento.